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Segunda destrucción de la casa de José Domingo Cañas 1367 |
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El Colectivo José Domingo Cañas ha defendido, preservado y difundido la memoria, el patrimonio herido y agraviado de nuestra nación durante 8 años. Debido a esta incansable lucha, es que, en el segundo semestre del año 2006 el Estado de Chile, por instrucciones de la Presidenta de la República, adquiriera el sitio histórico de la calle José Domingo Cañas Nº 1367 a través del SERVIU Metropolitano, entidad de derecho público, autónoma pero no independiente del Estado, relacionado con el gobierno mediante el MINVU.
Es menester resonar que en la casa de José Domingo Cañas desde 1974 hasta 1987 se cometieron gravísimas violaciones a los derechos humanos. Funcionando como casa de tortura de la DINA y después de la CNI.
También recordemos que la casa, la cual contenía restos de materialidad de lo allí acaecido, fue destruida por su ex dueño, el señor Pablo Rochet, un día antes de que fuera declarada patrimonio nacional, frente a la mirada impotente y atónita de familiares, amigos, compañeros, sobrevivientes y miembros del Colectivo José Domingo Cañas. La catástrofe de los cuerpos se volvió hacer presente con la destrucción de la casa. La complicidad con el asesinato, la tortura y el olvido retornó cabalgando sobre la maquina retroexcavadora.
Entre octubre de 2006 y enero de 2007 los miembros del Colectivo junto a otras organizaciones celebraron la decisión de la compra, por parte del Estado, con diversas actividades.
Finalmente el Leviatán "moderno"/neoliberal había atendido parte de la demanda de la historia (esa que hacen los pueblos), había mirado hacia atrás e intentaba subsanar la catástrofe de la intención y la omisión. Acciones frecuentemente al servicio de los menos en desmedro de los más, tanto en los espacios micros como macros de la sociedad.
De esta forma, se generaron -según la formalidad- expectativas, que en base a la razón y en la práctica de la defensa, promoción y difusión de la memoria histórica y los derechos humanos, constituirían derechos adquiridos según la moral y la ética. Legitimidad se llama eso, que no guarda relación de identidad con legalidad. Ya que no todo acto legal es legítimo. Así, entonces por fin, se podría hacer uso público del espacio. Después de tanto tiempo los sujetos del anonimato podrían hallarse, toparse y tropezarse, intercambiando experiencias, desarrollando las artes y los oficios de los llamados lenguajes de la memoria.
Antes, el lugar había sido utilizado periódicamente por el Colectivo cuando era propiedad de un particular.
Considerando ahora: 1) que el Colectivo fue durante años la única entidad preocupada por la preservación y difusión de la memoria histórica del lugar, 2) que el sitio era propiedad de una entidad de derecho público como el SERVIU, 3) que la aprobación de la ejecución del proyecto patrimonial a cargo de la SEREMI Metropolitana del MINVU estaba en desarrollo, 4) que la situación de abandono y condición de sitio eriazo de un lugar con categoría de monumento histórico, ameritaba una intervención más continua y de visibilización. Es que, los miembros del Colectivo junto a otras organizaciones de memoria, sociales, artísticas y culturales procedieron a descubrir los cimientos de la casa para arrebatarla de las entrañas del anonimato y el olvido. Labor que se desarrollo durante los meses de enero y febrero con la orientación de una arqueóloga.
Posterior a eso, y tomando en cuenta: 1) el rechazo de la petición de comodato del Castillo del Juguete (propiedad de SERVIU). Petición que se fundamentaba en la necesidad de realizar un ejercicio de gestión y programa de contenidos y actividades que posteriormente el Colectivo José Domingo Cañas ejecutaría en la Casa Memoria, que se construirá en el sitio histórico, y que existe el compromiso de entregar en comodato al Colectivo, 2) las condiciones climáticas, las que impiden el uso constante en otoño e invierno del lugar, 3) la necesidad de comenzar hacer presencia en el sitio y ofrecer diversos talleres y un cine club sobre memoria histórica, 4) que la construcción de la Casa Memoria aún no comienza, y por el estado del proyecto, según el Banco de Inversión de Proyectos, aún no se sabe cuando comenzará. Es que, se resolvió implementar una casa mecano que funcionara transitoriamente hasta la construcción de la Casa Memoria.
Sin embargo, el martes 8 de mayo el Colectivo se encontró con la tamaña sorpresa de la casa destruida, sus partes acumuladas en las afueras del sitio histórico, un candado y cadena a los cuales ni siquiera Rochet apeló. Pero al igual que Rochet, destruyeron cobardemente la construcción de una parte de la historia, nuestra historia.
Así es; una vez más se corroboró aquello, de que el Estado y sus funcionarios de cuoteo se sienten amenazados cuando la sociedad civil, pueblo, gente, o como quieran llamarle, toma la iniciativa. Un Estado que se obsesiona y angustia por el control de sus ciudadanos. Un Estado enfermo, paranoico, que criminaliza la obra social y la protesta de aquellos que no esperan ordenes para actuar en vida y en sociedad. Mapuches, forestales, deudores, secundarios y muchos más ya lo conocen, han sentido en su piel el arrebato histérico de sus funcionarios. Esa histeria que solo el poder impune puede ofrecer. Un Estado así, es un Estado discapacitado, un Estado enfermo, sordo, y cuando le conviene, mudo. Un Estado que solo trampea para mantener la ruina de su propia razón de existir. Un Estado que como lo ha demostrado la historia y los hechos recientes se despojó de su fundamento a pasos de andar por la vereda republicana y nunca más se volvió a encauzar.
Un Estado que criminaliza por temor, porque sabe que ya no le queda mucho; que no posee mayor fundamento que el de La Fuerza para mantenerse en pie, porque a estas alturas ni La Razón, ni La Verdad, ni El Pueblo le tenderán una mano cuando llegue el Juicio de La Historia, Nuestra Historia.
Diego Pachanoi |
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