En la década de los sesenta todo lo que ocurría en el mundo y en América Latina, convencía a cada vez un número creciente de jóvenes, trabajadores, campesinos y mujeres que el único destino posible era la victoria y el socialismo. Tras esa victoria alcanzable y cercana, eran muchos los que caminaban y luchaban. Las pulsiones y latidos de los pueblos indicaban que la sociedad justa sería obra de todos. Desde las industrias y los campos, colegios y universidades, el arte y la cultura marchaban: Pedro, María, Juan, Marx, Engels, El Ché, Fidel, Víctor Jara, John Lennon, Violeta Parra y Chico Buarque, las guerrillas, García Márquez, Cortazar, Bolivar, Artigas, Guillén, Manuel Rodríguez, los Carrera, miles y miles.